Este enfrentamiento tuvo lugar a los niveles político, ideológico, económico, social, tecnológico, militar, informativo e incluso deportivo.
Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto "guerra fría".
Estas dos potencias se limitaron a actuar como «ejes» influyentes de poder en el contexto internacional y a la cooperación económica y militar con los países aliados o satélites de uno de los bloques contra los del otro.
Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos, que se comprometieron, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias ciertamente deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.
Los límites temporales del enfrentamiento se ubican entre 1945 y 1947 (fin de la Segunda Guerra Mundial y fin de la posguerra, respectivamente) hasta 1985 (inicio de la Perestroika) y 1991 (disolución de la Unión Soviética).
Antecedentes
Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó
exactamente la Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen
que empezó nada más acabar la II Guerra
Mundial, otros afirman que los inicios de la Guerra Fría se remontan
al final de la I Guerra Mundial, en las tensiones que se
produjeron entre el Imperio ruso, por un lado, y el Imperio Británico y los Estados Unidos, por el
otro. El choque ideológico entre comunismo
y capitalismo
empezó en 1917,
tras el triunfo de la Revolución rusa, de la que Rusia emergió
como el primer país comunista. Éste fue uno de los primeros eventos que provocó
erosiones considerables en las relaciones ruso-estadounidenses.
Algunos eventos previos al final de I Guerra
Mundial fomentaron las sospechas y recelos entre soviéticos y estadounidenses:
la idea bolchevique
de que el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado
por un sistema comunista,5
la retirada rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich,
la intervención estadounidense en apoyo del Movimiento
Blanco durante la Guerra Civil
Rusa y el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la
Unión Soviética hasta 1933.6
Junto a estos diferentes acontecimientos durante el periodo de entreguerras
agudizaron las sospechas: la firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son
dos notables ejemplos.

